Realmente no sé qué pensar. Me sucede algo gravísimo, bueno quizás sea mejor decir me sucedió, pero aún nada en mi corazón esa culpa, ¿culpa? ¿qué hice yo?. Lo más importante es qué haré ahora, cómo debo actuar. Va a resultar hipócrita y lo haré, sabiéndolo así. Finjiré que... o quizás no, quizás en el fondo, no pasó nada en mis sentimientos, pero yo me siento distinto, creo que ya no será como antes, ya nada será como antes.
La cosa es que volví a mi casa a pedir perdón sin saber de qué y me lo pidieron a mí antes, entendí por qué y ahora ya no entiendo todo esto, qué hago, finjo que nunca pasó nada que nunca escuché eso de...
Castigo de Acteón:
todo va de paso en la terminal
solamente los locales
y las filas de asientos permanecen
a quién se le ocurre quedarse
a mirar las despedidas y reencuentros
en vez de alejarse pronto de ahí
a quién se le ocurre
cuántas veces llegaremos a este vértice
cuándo se detendrá la encrucijada
cualquier pretexto será bueno
una reservación sin nombre
un boleto extraviado
todo menos un adiós en este pinche lugar
tengo que estar pronto junto a ti
cada que te veo estoy a punto de conocerte
miércoles, 9 de julio de 2008
sábado, 14 de junio de 2008
Ya nada me parece normal
hasta yo mismo he cambiado
tengo la cabeza al otro lado
y los pies siempre en el camino
listos para huir
cuando me digas que sí,
yo me asegure un futuro
y tu borres el pasado.
Ahora me doy cuenta
siempre he estado perdido
y aún no me encuentro
ni sé dónde está.
***
Malditas ganas de hacer algo y no sé qué es. No lo sé. Hay algo que me presiona las muñecas y me tira. Pero no consigo ver qué demonios es. ¿Debo cambiar? Tampoco lucho por ver qué es, las telerañas se quedan ahí, sucias y polvorientas. Ensangretado conformismo. Sí, ensangrentado. Porque me torturo sabiendo qué puedo y me conformo con nada, ¡con nada!. Ya ven.
Se dice que la adolescencia es pura lucha, rebeldía y puede que sí, pero ya no hay ganas de caminar y de poner la cara de gilipollas para que todas rían y piensen que va bien, que no hay nada que te doble por el estómago y lo hay.
hasta yo mismo he cambiado
tengo la cabeza al otro lado
y los pies siempre en el camino
listos para huir
cuando me digas que sí,
yo me asegure un futuro
y tu borres el pasado.
Ahora me doy cuenta
siempre he estado perdido
y aún no me encuentro
ni sé dónde está.
***
Malditas ganas de hacer algo y no sé qué es. No lo sé. Hay algo que me presiona las muñecas y me tira. Pero no consigo ver qué demonios es. ¿Debo cambiar? Tampoco lucho por ver qué es, las telerañas se quedan ahí, sucias y polvorientas. Ensangretado conformismo. Sí, ensangrentado. Porque me torturo sabiendo qué puedo y me conformo con nada, ¡con nada!. Ya ven.
Se dice que la adolescencia es pura lucha, rebeldía y puede que sí, pero ya no hay ganas de caminar y de poner la cara de gilipollas para que todas rían y piensen que va bien, que no hay nada que te doble por el estómago y lo hay.
jueves, 8 de mayo de 2008
Me acabo de dar cuenta que necesito abrazar a mi madre y no es porque haya sido el dia de la madre o algo parecido, no me van esas consumistas fechas, no me van. Me acabo de dar cuenta que hace semanas que no abrazo a mi madre, será porque casi no la veo, pero eso no es excusa, tampoco quiero inventarla. Tal vez sea porque acabo de escuchar una canción y cada frase me vacía por dentro, pero no, tiene que ser algo más profundo, lo intuyo. A lo mejor es porque estos días se envuelven y me confunden, me golpean en la cara, me dicen que ya basta, que hay algo que hacer. Y no soy capáz de saberlo, ni de actuar, ni de hablar, ni tan si quiera respirar a lado de mi madre. Ya sé, la necesito, quiero pedirle perdón por mi indiferencia, por despreocuparme de todo o fingir que nada me importa, que nada me pellizca el corazón y no es así, no es así porque me arde el pecho y la cabeza me duele y la piel se deshace y me quedo desnudo y cada sonrisa me parece mentira y no sé ser feliz y no...
Me pregunto cuán grave es esto, sé la respuesta, es tan grave como que al sol se le olvide levantarse, tan grave como que al agua se le olvide el camino de vuelta, tan grave como que se caigan los sueños cuando el mundo gire, tan grave como que los besos se resbalen para siempre de los labios, sí, tan grave como todo eso.
Me pregunto cuán grave es esto, sé la respuesta, es tan grave como que al sol se le olvide levantarse, tan grave como que al agua se le olvide el camino de vuelta, tan grave como que se caigan los sueños cuando el mundo gire, tan grave como que los besos se resbalen para siempre de los labios, sí, tan grave como todo eso.
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