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lunes, 5 de noviembre de 2007

Desde mi ventana.

Desde mi ventana puedo ver...
a la niña guarra que cuelga sus tangas
en el tendero para que todos los del barrio
nos la imaginemos haciéndose dedos,
al gordo que intenta adelgazar en su balcón
y al próximo enero pesa igual o más,
a la cincuentona que se pasea en sujetador
por su casa para conseguir amantes
mientras su marido ve el fútbol,
a los dos estudiantes follando
en el sofá del salón
para luego preguntarse por el condón
(nueve meses después al niño llorando),
a un mirón que busca a la niña guarra
para luego, en su cama, pajearse;
al abuelo que lee mi último libro
en un sillón envuelto en una manta;
al futbolista precoz dándole patadas a un balón,
a la ama de casa que espera al fontanero,
al cantautor escribiendo en su guitarra,
al infante colgándose del balcón,
al suicida que intenta tocar el sol,
al del primero podando la mariguana.

Y por último puedo ver,
si me fijo bien,
mi reflejo en la ventana de enfrente.

***
Lo que te da el insomnio un lunes a las 3 de la madrugada. Dio muchas notas más, pero no caven aquí. Se quedan en la libreta roja que guardo y protejo en mi mochila.
O en la memoria, donde todo se olvida y se recuerda.

NOTA: Díganle al idiota este que deje escribir e insultar a la literatura.