jueves, 12 de julio de 2007

Vagando en un portátil.

Compruebo con resentimiento que pierdo cada vez que recuerdo su rostro, su voz, su...intento recordar ese algo impertinente en mi mente(salvador). Y, otra vez, repito mi canción, vulgar, sufrida, gastada. Y, la distancia duele, quema. Pero es algo instantáneo, lo sé. Las preguntas suceden a las dudas, anteriores a la visión de su rostro. Ni la tinta ni el papel pueden beber, como antes, la puta incertidumbre gastada por el uso de mi corazón. La causa, como siempre,(puede ser): amor. Qué sé yo de tanta cursilería, si muchas hice novillos para no verla en el instituto, si lo único romántico que me sale son notas que las hago sin pensar en ella. Por qué me camuflo en esto.

Un hola, mi manera de despedirme.

jueves, 5 de julio de 2007

Parece verdad.

Vago en el desorden de mi habitación,
escribo cartas anónimas al amor.
Si descubre quien es el autor
solo debe preguntar la dirección
a su amigo el dolor.
(siempre está donde estoy)

El niño muere sin confesión.
!Llamad a un cura¡
No fue católico
pero su familia lo reclama.
No fue católico
pero hizo la comunión.
No fue católico
y muere sin confesión.

Dicen que de su boca
ha salido una horrible palabra:
perdón.
!Ayudadle por favor¡
Le están inventando el corazón.
Ayudadle, muerto está
y no puede cantar.

Sin ti, mi noche...

Te busqué en la noche
y te encontré tu perfume
en la parte delantera del coche
que me conducía por la N-Incertidumbre.

Y yo cantaba
aquella canción
que obliga recordar
toda una vida,
un amor.