Al reconcerme en tu letra,
aquella canción que no publicaste,
me doy asco por ser así.
En mi corazón ya hay lastre,
yo lo arrastro a donde voy,
y puede que no haya nada sin ti.
Pero qué mas da,
yo a comer soledad
y tú... no sé.
viernes, 22 de febrero de 2008
miércoles, 13 de febrero de 2008
sábado, 26 de enero de 2008
Ensayo
Por fin. Durante diez años mi alma se perdió por los caminos empolvados de la perdición y el desahogo- eso pienso mientras bajo del CIFA*.
Veo al mendigo de la esquina estirando la mano y caminando con las rodillas apoyadas en el suelo. Como lo ha de hacer siempre. Camina hasta la otra esquina donde su amigo Valdé, vende periódicos; al llegar, le pregunta, como todos los días, el número premiado. Saca de su bolsillo el boleto, tantea los números, sabe cuales son. El sol hace brillar los números y oscurece la sonrisa del niño que aparece en el papel. Valdé canta el número, no es el mismo. El mendigo vuelve arrastrando sus rodillas a su esquina. Extiende la mano y espera...
Pienso en todo eso y no paro en mi pueblo.
*Autobús.
Veo al mendigo de la esquina estirando la mano y caminando con las rodillas apoyadas en el suelo. Como lo ha de hacer siempre. Camina hasta la otra esquina donde su amigo Valdé, vende periódicos; al llegar, le pregunta, como todos los días, el número premiado. Saca de su bolsillo el boleto, tantea los números, sabe cuales son. El sol hace brillar los números y oscurece la sonrisa del niño que aparece en el papel. Valdé canta el número, no es el mismo. El mendigo vuelve arrastrando sus rodillas a su esquina. Extiende la mano y espera...
Pienso en todo eso y no paro en mi pueblo.
*Autobús.
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